Las huelgas en Rosellón: cuando Envigado aprendió a luchar

Foto portada: Francisco Mejía -1938

Por Juan Rafael Gómez Arbeláez – periodicovozdela6env@gmail.com

En un gran trabajo de investigación realizado años atrás desde el Centro de Historia de Envigado José Manuel Restrepo Vélez por el expresidente y Miembro de Número de este, Edgar Hernando Restrepo Gómez, entra hoy, 90 años después, en vigencia el recordatorio de etapas críticas vividas en la industria textil en Envigado y teniendo como punto central a Rosellón.
Pocos saben que donde hoy funciona la Institución Universitaria de Envigado, late una de las historias obreras más fuertes del municipio. Allí, en Rosellón, no solo se fabricaron telas: se forjó la conciencia obrera de Envigado.

Todo comenzó oficialmente en 1912, cuando el Municipio aprobó la creación de la Fábrica de Tejidos de Algodón en tierras de Heliodoro Medina. Con la industria llegó algo nuevo al país: una clase obrera campesina y urbana que empezaba a entender sus derechos, influenciada por la Doctrina Social Católica, los partidos tradicionales y, más tarde, por el movimiento socialista.

En 1920 se dio el primer intento de huelga local, provocado por la rebaja de salarios. Fue débil, sofocado rápidamente, pero dejó sembrada la semilla. En 1929, las tensiones regresaron: primero con los mecánicos, luego con 186 obreras y 14 obreros que protestaron contra una rebaja del 25% en los jornales, en plena crisis económica. Tras días de paro y diálogo, la empresa cedió parcialmente.

Pero la historia cambió para siempre en 1936. Inspirados por la gran huelga de Coltejer de 1935, los obreros de Rosellón se organizaron.

El 13 de enero de 1936, su presidente sindical, José Antonio Guio, presentó el pliego de peticiones con una advertencia clara: si no había respuesta, habría huelga… y el pueblo de Envigado los apoyaría.

Y así fue. El Concejo Municipal se solidarizó. En la finca El Guaimaro, cercana a la fábrica, los obreros montaron cocinas colectivas. Campesinos y matarifes como Alfonso Díez, Desiderio Montoya y los hermanos Luis y Alberto Ochoa, donaron alimentos. Hubo bazares, apoyo popular y organización ejemplar. Incluso Jorge Eliécer Gaitán respaldó jurídicamente la huelga, calificándola como ejemplar para el país.

Tras 16 días de paro, con mediación del gobernador J. Echeverri Duque y del concejal Pedro Nel Santamaría, la empresa cedió. Se firmó un acuerdo histórico: aumentos salariales, estabilidad laboral, atención médica, turnos nocturnos pagos, vacaciones remuneradas y respeto a las leyes sociales.
Rosellón volvió a trabajar… pero nada fue igual.

Con estas dinámicas de trabajo desde Rosellón, Envigado se transformó, de un municipio agrícola a uno más industrial.

Otras industrias nacieron en el territorio y hoy ostentamos el privilegio de vivir en uno de los municipios de mayor reconocimiento social, cultural, a nivel país.

Lo que hoy es Zona 6 no se entiende sin esas obreras y obreros que se atrevieron a parar las máquinas hace 90 años, para poner a caminar la historia.

Aporte bibliográfico: https://www.centrodehistoriaenvigado.com/historia-de-rosellon-1911-1943/