¡Envigado celebra la Afrocolombianidad con sabor, memoria y comunidad!
Por: Juan Rafael Gómez Arbeláez – juan.arbelaez@cefit.edu.co
El Día de la Afrocolombianidad es una conmemoración anual que se celebra el 21 de mayo en Colombia. Esta fecha recuerda la abolición de la esclavitud en el país, proclamada en el año 1851.
Además, el 21 de mayo tiene un valor simbólico aún mayor, ya que también se relaciona con San Basilio de Palenque, reconocido como el primer pueblo libre de América, fundado por esclavizados que escaparon y lograron consolidar una comunidad autónoma.
El Día de la Afrocolombianidad se celebró por primera vez en 2001, y desde entonces busca reconocer y visibilizar los aportes culturales, sociales e históricos de la población afrocolombiana, así como promover la lucha contra el racismo y la discriminación.
En Envigado, el Día de la Afrocolombianidad no pasó desapercibido. Por el contrario, se vivió con la fuerza de una identidad que florece en la diversidad. La protagonista de esta historia es Marta Elena Mosquera Copete, integrante del programa Grupos Étnicos de la Secretaría de Bienestar Social, quien, junto a docentes, funcionarios y comunidades, le dio vida a una experiencia que unió tradición, memoria y sabor.
Una alianza con raíces educativas
Todo comenzó con el compromiso de una institución educativa: el JOMAR, y la visión de una docente, Sandra Elena Penagos, creadora del programa Grupos Atávicos. Este proyecto —avalado por la rectora— ofrece atención psicosocial y musical a estudiantes que se autorreconocen como afrodescendientes.
La profesora Sandra Elena tenía un sueño: llevar un menú con sabor afro a las mesas escolares para conmemorar esta fecha tan significativa. Aunque en 2024 el tiempo no alcanzó para poner en marcha la idea, este año, Marta Elena Mosquera decidió retomarla.
La idea toma fuerza
“Se la conté a mi compañera Jenny y decidimos presentarla a la secretaria de Bienestar Social, Ana María Mesa. Le encantó”, recuerda Marta Elena. El siguiente paso fue socializarla con las secretarías de Educación y Salud, para que pudiera incluirse en el Programa de Alimentación Escolar (PAE) y también en los comedores comunitarios del municipio. Aunque el PAE tiene una lista predeterminada de alimentos, la propuesta incluía productos esenciales de la cocina afro como el coco y el suero costeño. Con respaldo institucional, se gestionó ante la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar – UApA, la inclusión excepcional de estos ingredientes.
Más que comida, es cultura viva
“Para nosotros, la gastronomía es vital. Es memoria, es conexión con los ancestros”, afirma Marta Elena. “Poder preparar estos platos es recrear momentos de esperanza y alegría que nos congregaban en comunidad”.
Una celebración compartida
El menú afro fue servido de forma simultánea en 12 de las 14 instituciones educativas de Envigado y en los cuatro comedores comunitarios del municipio. La jornada se cubrió en puntos clave como la Normal, el JOMAR y el comedor de Santa Gertrudis.


Marta Elena Mosquera Copete Foto José David Tabares A. 
El menú que honró la memoria
El plato servido ese día fue una celebración de los sabores tradicionales:
• Sopa de medallitas de plátano
• Cerdo encocado (carne de cerdo en salsa de coco)
• Arroz con achiote y especias
• Suero armonizado con hierbas de azotea (poleo, albahaca, cilantro)
• Ensalada de mango, piña y lechuga con vinagreta de maracuyá
• Jugo de guandolo con hierbabuena y limoncillo
Y para el 2026, la promesa es clara: ¡el pescado será protagonista!
“Y para el 2026, la promesa es clara: ¡el pescado será protagonista!”
Con sabor, con sostenibilidad y con cultura. Porque el futuro se cocina desde ahora, y en cada plato habrá historia, comunidad y mar.
Mirando al futuro
Marta Elena y su equipo ya proyectan futuras ediciones donde se incorpore también la gastronomía indígena, reconociendo así a todos los pueblos que hoy hacen parte del tejido vivo de Envigado.
Un cierre con sabor a identidad
“Que las familias disfruten de estas prácticas culturales. Que entiendan que hacen parte de la identidad de Envigado. Porque Envigado es territorio afro y en la mesa, también construimos comunidad. Y solo conociéndonos, podremos realmente convivir y fortalecer nuestras raíces”, concluye Marta Elena con orgullo.




