Hilos de Historia
Máquinas de coser, símbolo de la pujanza de la industria de la confección que dio impulso a la manufactura textil en nuestro medio.

Joyas de ingeniería soportadas en diseños únicos y detalles constructivos rescatadas por Francisco Daniel Patiño Martínez, un mecánico de confecciones visionario que supo leer su época y vio en la llegada de la tecnología, una oportunidad de rescatar para el deleite nuestro, esas obras de arte, instrumentos mecánicos que facilitaban la costura, hicieron prósperas a muchas empresas y fueron la ilusión de mujeres silenciosas que las trabajaron durante muchas jornadas saltando de las tareas del hogar y el costurero, al aporte de la economía doméstica, cambiando radicalmente su rutina.
Ya no confeccionarían una prenda paso a paso, desde el comienzo hasta el final. Se dedicarían a realizar acciones propias de las fases del proceso de corte y confección de modo repetitivo, como cortar las telas según los patrones, pegar botones, cortar hebras, coser bolsillos, pegar marquillas enfrentándose a un fenómeno arrollador como el de la maquila y el de los talleres de moda que alimentarían la industria textil.

Francisco Patiño pensó siempre que, el mejor homenaje a esa época, a esos empresarios y mujeres era conservar esas máquinas que en su evolución nos van contando esas historias y que en cada exposición que realiza, nos lleva a evocar esos momentos. Son también un homenajea a su madre Rosa Martínez quien por más de 20 años tuvo su taller de confecciones en el barrio El Salado.
Su ilusión es que su esfuerzo pueda terminar convertido en un museo. “Me enamoré de la forma de las máquinas, de la construcción, de la calidad y le dije al dueño de la empresa donde trabajaba que hiciéramos un museo con las que iban saliendo, me dijo que no había donde guardarlas, era complicado hacer un museo. De cuenta mía, empecé a recogerlas. Las fui guardando en mi casa, debajo de las camas, las escalas, en el rincón que hubiera. Las tenía que desarmar completamente. Compraba en las chatarrerías, a amigos que iban acabando confecciones.
“En 2014 empezamos a sacarlas “del closet” como digo yo, con la ayuda del Historiador Orlando Lujan, las organizamos y nos fuimos a tocar puertas. Las he exhibido en varios municipios.
La colección consta de unas 120 máquinas de coser en su mayoría industriales que dan cuenta de la evolución de esta industria en el siglo XX. La última exposición fue en el Museo El Castillo en febrero de este año denominada “Joyas de la Industria Textil” – y la colección “Hilos de Historia”.

