El jardinero de “Casablanca”
Por: José David Tabares Albarracín
Su mirada se ilumina de inmediato al hablar de ““Casablanca”” pero las lágrimas aparecen en su rostro cuando menciona a “la señorita Débora”, como él la llama. Es Oscar de Jesús Hernández, quien se encargó de cuidar durante 43 años los 3.300 m² que conforman la casa y los jardines del que fuera el refugio de Débora Arango Pérez, la Pintora más importante del siglo XX en Colombia.

“Recuerdo ““Casablanca”” con nostalgia, con ganas de estar allá, me da mucha tristeza ir y no poder quedarme porque me crie allí prácticamente”, asevera.
Nació en Yarumal. Llega con su madre a Envigado cuando tenía 4 años a las casas de San Vicente de Paúl y estudió en la escuelita del mismo nombre los primeros 4 años. “Quinto lo hice en la Concentración de quintos donde fui compañero de clase del exalcalde Héctor Londoño, recuerda
“Llegué a Casablanca a los 16 años por intermedio de María Elena Londoño, una pariente lejana de Débora quien me recomienda para hacer aseo a los baños y limpiar la galería de las pinturas. Durante 20 años trabajé entre 3 y 5 días al mes. Ella me enseño la jardinería. Era muy considerada, muy humilde, muy humana. Sentía el dolor ajeno”.
Se emociona recordando los momentos vividos en esa casa, los personajes que la visitaban: el pintor Fernando Botero y su esposa, el expresidente Belisario Betancur, el expresidente Álvaro Uribe Vélez que cada que iba le decía: “Usted todavía a aquí, sí que me alegra”.
Con la venta de la casa al municipio en 2017, doña Cecilia le plantea que se vaya a trabajar con ella pero el arraigo por el lugar hace que se quede. El 6 de diciembre durante el acto de entrega de la casa a la municipalidad por parte de doña Cecilia, el entonces alcalde Raúl Cardona le ofrece quedarse trabajando por contrato y le propone que termine el bachillerato para dejarlo hasta su jubilación. De inmediato continuó estudiando y terminó en 2019. “Desafortunadamente el alcalde no pudo cumplir su promesa por los hechos desafortunados e injustos en que lo involucraron”. Dice con tristeza.
En diciembre de 2019 sale de “Casablanca” con la ilusión de regresar a su trabajo, al iniciar la nueva administración municipal.
Vive en el barrio La Mina, en una casa que le ofreció La Pintora. “Ella compró el terreno y la hizo construir hace 34 años, yo tenía 26 años. Me la dio como una compensación por mi trabajo cuando cumplí 10 años de servirle”. Nos muestra con orgullo una foto colgada en la sala en la que posa con ella y las láminas enmarcadas con la firma original de Débora Arango Pérez.
Finaliza contándonos que va semanalmente a “Casablanca” a llevarle comida a “Sarita”, una gata que era de “la patrona” Doña Cecilia Londoño de Estrada, y que se quedó allá como testigo muda del devenir de la casa, a la que incluso mandó a operar “para que no tuviera más bebes”.





