La Zona 6: No sólo es un paso de arrieros

Una generación de arrieros aún vigente de apellidos Restrepo, Giraldo, Arango y otros pocos aún, gracias a Dios en Envigado, transita diariamente por las calles ya pavimentadas y también por la red de  caminos de El Salado, El Cristo, El Chinguí, La Chocolatería, La Mina, El Capiro, prestando el  mejor servicio o ayuda a domicilio por donde sea solicitado  y llevar las cargas, muchas extraídas artesanalmente de la Quebrada La  Ayurá, la bodega, la tienda y de algunos bosques de pino o eucalipto plantados como maderables.

Descalzos, con sombrero o gorra, poncho terciado y el típico grito o silbido para “arriar” su ya corta recua, la mayoría de veces, “desencartan” a cualquiera con la pronta llegada del bulto o el material de la quebrada requerido. 

Son ellos, nuestros arrieros, los que con andar ligero saludan asentando la cabeza, esquivando el tránsito automotor y del ciclista o el caminante envigadeño, los que con sabiduría y de manera “baquiana”, cargan sus mulares, aquellos mismos que recuerdan los abuelos, la música campirana y las historias de las tiendas del barrio, del viejo Rosellón, del Guri y La Primavera, de La Última Copa. Son quienes recorren nuestra Zona 6 para luego internarse con sus recuas en la Zona 11. 

Por eso, la Zona 6 seguirá siendo el conector histórico entre las fincas y los barrios, la ruralidad y la centralidad, a través de una generación que resiste el olvido y que clama silenciosamente por su reconocimiento ancestral en la ciudad de las vigas. 

Fotos @JuanRafael